Jordi Vinyals dejará hoy de ser entrenador del Castellón. Lo contrario será una sorpresa mayúscula. Al margen de la delicada situación del equipo (13º, a cinco puntos de la zona de play-off de ascenso a Segunda A y a 11 del liderato), el técnico barcelonés ha terminado de cavar su propia tumba, deportivamente hablando, por su rajada al término del encuentro frente al Benidorm (0-1). Unas declaraciones que, aunque trufadas de ironía y sutileza, no escondían una dura crítica hacia el consejo de administración, desencadenante, al fin y al cabo, de su inminente despido.
Para entender lo sucedido, en las últimas 48 horas, en el Castellón, hay que ordenar los acontecimientos de manera cronológica para entender lo pendular y sorprendente de esta realidad.
A los pocos minutos de encajar la derrota más injusta de la temporada, José Laparra comparecía ante los medios de comunicación. Con un semblante muy serio y aguantando el temporal en forma de preguntas, el presidente afirmaba que, pese a la reunión prevista para esta semana del órgano rector de la entidad, Vinyals iba a estar el próximo domingo, a las cinco de la tarde, en el banquillo de La Pinilla, en Teruel.
el detonante // Entonces, Vinyals entró en la sala de prensa de Castalia. Lo que pasó por su cabeza para lanzar ese pulso al club (reproducido en las frases que se adjunta en esta información), es algo que solo él conoce. Porque, pese a que la situación personal suya en el banquillo del Castellón estaba en entredicho desde hacía muchas semanas, había sido ratificado en el cargo. Puede que se lo oliera, puede que el técnico pensara que Laparra había anunciado su despido, puede que explotara por su soledad (Dani Barroso era el único que venía defendiendo su continuidad), puede que se dejase llevar por la frustración por haber perdido un encuentro que deberían haber hasta ganado con claridad... El caso es que dijo lo que dijo, y como lo dijo, firmando su salida del Castellón. Crónica de una destitución anunciada.
El Castellón, para su desgracia, está convirtiéndose en un especialista en este trance, tras los precedentes de Martín-Delgado en la temporada 05/06 (duró 10 jornadas) y el más reciente de David Amaral en la pasada (despachado tras siete encuentros). Vinyals ha durado nueve. Para que un club decida un relevo tan prematuro, la falta de confianza en el técnico debe ser cero y la postura, irreversible. En este caso, las dudas en torno a la figura del barcelonés nacieron muy pronto. Luego, desgraciadamente, los resultados, unidos a la forma de pensar, hablar y actuar del de Cardedéu, han acabado por hacer el resto.
La buena sintonía entre Vinyals y el consejo de administración del club comenzó a resquebrajarse en la aciaga noche del Portugalete. La forma de quedar apeado en la Copa del Rey el partido (de un 2-0 a un 2-3) ante un equipo de Tercera, con Pere Martí, Gomis o Luismi Loro en la grada, fue el inicio del divorcio. De haber pasado esa eliminatoria, el Castellón se enfrentaría ahora a un rival europeo de Primera (Getafe).
la condena // Las reiteradas derrotas, principalmente en Castalia (tres en Liga, más la debacle copera) y la endeblez defensiva del Castellón (ha encajado goles en todas y cada una de las nueve jornadas), más la falta de carácter de su equipo sobre el terreno de juego y el inmovilismo en muchas de sus decisiones, fueron socavando la fe en el barcelonés.
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